"Somos un gobierno que inaugura sueños" Cristina Fernandez de Kirchner

Rodolfo Walsh

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"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el Terror. Haga circular esta información".
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sábado, 16 de junio de 2012

Femicidios con fuego / Silvina Molina


Niña que estás de novia o casada o enconcubinada o algo así: SI TE MALTRATA FÍSICA O PSIQUICAMENTE ¡¡¡ NO TE QUIERE!!!!!!!!
NORMALMENTE COMO LA MISMA RELACIÓN SE VUELVE PATOLÓGICA, SI NO PODÉS SOLA, PEDÍ AYUDA.(Bandit)


Femicidios con fuego: coinciden en informar ponendo acento en el por qué
Silvina Molina
Especialistas de Argentina y España coincidieron hoy en la necesidad de que los medios de comunicación informen siempre sobre los casos de femicidios con fuego pero priorizando el por qué de la violencia de género, atendiendo que desde el asesinato de Wanda Taddei, otras 50 mujeres murieron a causa de quemaduras.

Ayer, el Tribunal Oral Criminal N° 20 condenó a 18 de prisión a Eduardo Vázquez, por el asesinato con fuego de su esposa Wanda, atenuado por emoción violenta, lo que generó críticas de sectores que trabajan en la prevención de la violencia de género.

La utilización del fuego como metodología violenta se incrementó a partir del femicidio de Wanda en 2010, y en lo que va de este año ya se contabilizan 11 femicidios y 17 mujeres quemadas que aún sobreviven con sus secuelas, según datos del observatorio de la ONG La Casa del Encuentro.

Hoy, a la penosa lista de mujeres quemadas, se sumó Paula González, de 21 años, quien perdió a su bebé de siete meses de gestación tras sufrir quemaduras en el 75 por ciento de su cuerpo.

"El `cómo` de una información sobre violencia de género no es un asunto importante por dos importantes motivos: primero, porque crea morbo y es un paso que se da hacia el sensacionalismo, y en segundo lugar porque desviamos la atención de lo que, realmente, es importante en la violencia de género: el `por qué`", afirmó a Télam desde España, Pilar López Diez.

Periodista y especialista en género, la española es una referente cuando se analiza el tratamiento mediático de la violencia de género. Entre sus numerosos aportes al tema se cuenta la elaboración del "Manual de Urgencia para tratar las noticias sobre violencia de género de Radio y Televisión Española".

"Mientras la gente quiere saber si antes la roció con gasolina, si primero prendieron las ropas y su cuerpo quedó desnudo, si las quemaduras afectaron al 30, 70 o 90 por ciento del cuerpo; si este tipo de muerte es extraordinariamente dolorosa para la mujer...la gente está totalmente desinformada de por qué se producen tantos asesinatos de hombres contra mujeres", agregó.

En el mismo sentido, opinó Marcelo Pereyra, magíster en periodismo e investigador en representaciones de las violencias en los medios, para quien "el modus operandi del victimario no es relevante, más allá de que es particularmente brutal, aunque no mucho menos que 30 puñaladas o un escopetazo o un estrangulamiento".

Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro, aporta que la difusión de los casos de violencia de género en los medios de comunicación "sirve para que la sociedad tome conciencia sobre esta problemática y para que estos temas dejen de estar en el ámbito de lo privado, donde el secreto protege al agresor".

Al mismo tiempo pidió que los medios "terminen con el eufemismo de `crimen pasional`, que no justifiquen al violento y no difundan tanto los argumentos y estrategias de los agresores, ya que hemos visto cómo, en el caso de las mujeres incineradas, se repiten caso a caso las versiones que desarrollan los femicidas".

Por su parte, Claudia Laudano, autora de "Construcción mediática de casos de violencia contra las mujeres" reconoció que "resulta difícil afirmar de manera categórica que la difusión periodística de casos de violencia hacia mujeres donde se las quema, genera otros casos similares".

Para la especialista "al no contar con estadísticas nacionales de la última década es complicado afirmar que el aumento de casos análogos es producto de la difusión periodística".

Laudano, quien junto a Marcelo Pereyra, analizó la cobertura mediática del femicidio con fuego de Wanda Taddei, "se naturalizó el desenlace violento" y "psicólogos y psiquiatras intentaron justificar al victimario a partir del estrés post traumático que habría sufrido después de Cromañón".

Vázquez era integrante de Callejeros, la banda de rock que tocaba en el boliche porteño Cromañón cuando el local se incendió el 30 de diciembre 2004 causando la muerte de 194 personas.

"El caso de Wanda fue instituido como ´emblemático´ por los medios, que desde allí abordaron a otros por analogía, aunque sin otorgarles la misma publicidad ni jerarquía en las coberturas".

La investigadora recordó que desde ese crimen, "los diarios generaron la etiqueta distintiva `mujeres quemadas`, con la consecuencia de separarlos del tratamiento general de la problemática de violencia de género" y se preguntó: "¿Estos casos concitaban antes el mismo interés periodístico para ser registrados?”.

La respuesta parece ser "no", ya que las estadísticas sobre femicidios que realiza La Casa del Encuentro en base a notas publicadas en medios nacionales, sólo registran dos casos en 2008, seis en 2009, y la cifra trepa a 11 en 2010 y 29 en 2011.

En tanto, el psiquiatra Enrique Stola consideró que las noticias de femicidios con fuego "deben servir para la prevención de nuevos episodios; quien escribe sobre un caso necesita dirigirse muy especialmente a esa otra probable víctima que ya está sufriendo violencia y que está leyendo el texto".

También se trata de "estimular a los testigos a denunciar y a las víctimas a buscar protección. Un teléfono o una dirección de mail de un programa de ayuda bien ubicado pueden salvar muchas vidas", enfatizó el psiquiatra.

Wanda Taddei y los femicidios con fuego son un nuevo desafío para la sociedad en el respeto a los derechos humanos, del cual el periodismo, no puede estar ajeno.

http://www.telam.com.ar/nota/28602/

sábado, 25 de septiembre de 2010

Robos y femicidios / Por Pedro Lipcovich



En estas últimas semanas se registra en la Argentina una serie de casos de mujeres que, rociadas con alcohol, fueron quemadas. Estas acciones, por las que fueron denunciados ex cónyuges de las víctimas, han tenido en la opinión pública una repercusión relativamente escasa, por ejemplo si se la compara con la que obtuvo la agresión a la señora Carolina Píparo en ocasión de robo. No es inútil preguntarse por las razones de esta diferencia, especialmente por cuanto la represión y prevención de los delitos ligados al femicidio depende de una disposición que debe verificarse al interior de la sociedad.

Para examinar esta cuestión, conviene no imaginar que la opinión pública sea víctima inocente de medios de comunicación que la manipularían: es preferible indagar cuáles son aquellos puntos ciegos, sintomáticos, inconfesables, donde en todo caso los medios encuentran anclaje para sus manipulaciones.

Carolina Píparo, como cualquier víctima de violencia en situación de robo, no fue agredida en tanto mujer sino en tanto propietaria; pero se destaca su condición de mujer embarazada, a punto de dar a luz: fue atacada una madre, y la atacó un extraño.

Las mujeres quemadas, en cambio, son agredidas, no en tanto propietarias, sino en tanto propiedad. El método empleado apunta a la destrucción del cuerpo, ante todo de la piel, la envoltura en la cual el cuerpo se constituye como deseable y deseante. Y quien presuntamente ataca no es un extraño sino el ex marido: el que tuvo (¿tiene?) derecho a ese cuerpo cuya su propiedad le fue arrebatada por ella misma, la mujer que así recibe castigo. Al igual que el culpable de homicidio en ocasión de robo, esta mujer ha pretendido robarle a otro su propiedad. En un acto insoportable, la propiedad pretende afirmarse como propietaria.

Además, está bien lejos de ser una madre. Si la imagen de la madre se consume en el desvelo por el hijo, bien lejos de todo deseo sexual, la mujer quemada es la que, en el acto de separarse del hombre, reveló su deseo. Nada más sexual que la mujer que, al no desear ya a un hombre, manifiesta su disposición a desear a otros.

Finalmente, el femicidio emerge desde el ámbito que se ha dado en llamar vida privada: esfera cuya apertura siempre es incómoda, que es mejor cerrar de inmediato y de la que es preferible que no se sepan ciertas cosas, precisamente aquellas en las que el sujeto podría verse llevado a desagradables identificaciones con el victimario o con la víctima. Mucho más objetivable, es decir, mucho más seguro para este sujeto de la opinión pública, es el crimen en ocasión de robo: ¿cuál no sería la repercusión, cuál la exigencia de castigo si, tras irrumpir un ladrón en una casa, la dueña fuera rociada con alcohol e incinerada?

En cambio puede hablarse con facilidad del femicidio cuando se da en el registro de una cultura diferente. Lapidaciones pueden tematizarse sin riesgo porque, claro está, quien lapida es el otro. Pero quemar viva a la gente, especialmente a mujeres, forma parte de la cultura cristiana en Occidente. Ello ayuda al magistrado a la hora de establecer que estas mujeres se quemaron a sí mismas o que fue la casualidad, el destino o el juicio de Dios lo que derramó alcohol sobre sus cuerpos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-153788-2010-09-25.html

lunes, 23 de noviembre de 2009

Un feminicidio cada 36 horas / Pag 12




Un feminicidio cada 36 horas
Cada día y medio, una mujer es asesinada en la Argentina, a manos de un conocido directo de la víctima. En 93 de cada 100 casos, el crimen lo cometió la pareja o ex pareja. El 46 por ciento de las mujeres asesinadas tenía entre 15 y 34 años.
Por Mariana Carbajal


Cada 36 horas se cometió en el país un feminicidio en los primeros diez meses del año. El dato surge de un relevamiento realizado por el Instituto de Estudios Jurídicos Sociales de la Mujer (Indeso), a partir de los casos publicados en diarios y portales de noticias de todas las provincias. El estudio será presentado hoy en la sede rosarina de la Gobernación de Santa Fe, en el marco de las actividades por la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, que se celebra el miércoles en todo el mundo. En total se registraron 204 feminicidios. En el 93 por ciento de los casos resultó imputado un conocido de la víctima: casi en la mitad de los hechos fue acusado y detenido su pareja o ex pareja. El 46 por ciento de las mujeres asesinadas tenía entre 15 y 34 años.
"Los feminicidios son crímenes de odio contra las mujeres, crímenes misóginos acuñados en una enorme tolerancia social y estatal ante la violencia de género", definió la mexicana Marcela Lagarde, profesora de Antropología de la Universidad Nacional de México, autora de varios libros sobre el tema y asesora de la ONU en cuestiones de género. "El feminicidio es un acto de extrema violencia, que deja al desnudo las situaciones de terror, humillación, desprecio, hostigamiento, violación, maltrato físico, psicológico, emocional, que vivieron estas mujeres", explicó Noemí Chiarotti, coordinadora de Indeso, una ONG de Rosario. La especialista aclaró que no toda violencia que ocasiona la muerte de una mujer puede ser considerada como "feminicidio". "Cuando el género de la víctima es irrelevante para quien la asesina, se trata de un asesinato, no de un feminicidio", precisó.
Ante la ausencia de estadísticas oficiales, distintas organizaciones de mujeres tomaron la decisión en los últimos años de llevar el registro de los casos publicados en medios gráficos y digitales para darle visibilidad al grave problema de la violencia contra las mujeres en el país, y sensibilizar a la sociedad y a los funcionarios públicos. Los números, entonces, son parciales y, se presume, podrían ser aún mayores.
Entre el 1º de enero y el 30 de octubre de este año, el relevamiento de Indeso encontró 204 feminicidios en la prensa. Este es el segundo año que lleva adelante el seguimiento, con la colaboración de Mujeres Autoconvocadas de Rosario (MAR). En los primeros 10 meses de 2008 contabilizaron 170 feminicidios. Es difícil determinar si hubo un incremento de los casos o el aumento se debe a que trascendieron a los medios en mayor medida. De todas formas, la cantidad impacta. En el 85 por ciento fueron ejecutados por algún familiar cercano de la víctima, según la información periodística: en 51 feminicidios, el acusado fue la pareja de la mujer muerta; en 44 casos, su ex; y en 49 hechos, un conocido o pariente como padre, hermano, cuñado o yerno entre otros.
La búsqueda de los casos estuvo a cargo de Mercedes Pagnutti, quien revisó entre 30 y 40 diarios y periódicos nacionales, regionales y locales, impresos y digitales de todo el país. Según su apreciación, "la saña con la que fueron muertas algunas mujeres fue mayor este año que el anterior". Casos de feminicidios con treinta a cuarenta puñaladas, contó a este diario, la dejaron sin aliento. "No tengo palabras para expresar lo que se siente al leer ese tipo de hechos. Anímicamente afecta mucho", comentó. El 35 por ciento de los feminicidios se concretó con arma blanca, el 24,5 por ciento, con arma de fuego y el 30 por ciento con golpes, estrangulamiento, ahorcamiento, inmersión o quemaduras.
Ya el primer día del año, Pagnutti se encontró con dos casos. Uno ocurrió al sur de la provincia de Santa Fe, en la localidad de San Eduardo, departamento General López: allí fue hallada muerta de varias puñaladas María Biletto. Su cuerpo estaba en una casa en construcción. Tenía apenas 14 años. Fue detenido su novio, de 20 años. El segundo feminicidio de 2009 tuvo lugar en la ciudad de Córdoba: Nora Díaz, de 32 años, fue degollada por su pareja delante de sus hijos de 12 y 9 años. Los dos últimos casos incluidos en el estudio corresponden al 30 de octubre. En Luján, provincia de Buenos Aires, María Belloto, de 31 años, apareció estrangulada. Trabajaba como empleada doméstica en un country de la zona. El presunto asesino, de 35 años, sería conocido suyo. Ese mismo día, en la ciudad rionegrina de Cipolletti, Jessica Garrido, de 14 años, también fue estrangulada con un alambre. Su pareja, de 21 años, quedó presa.

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